jueves, 3 de marzo de 2011

A orillas del río piedra me senté y lloré


A orillas del río Piedra me senté y lloré. Cuenta una leyenda que todo lo 
que cae en las aguas de este río —las hojas, los insectos, las plumas de las 
aves— se transforma en las piedras de su lecho. Ah, si pudiera arrancarme el 
corazón del pecho y tirarlo a la corriente; así no habría más dolor, ni nostalgia, 
ni recuerdos. 
A orillas del río Piedra me senté y lloré. El frío del invierno me hacía sentir las lágrimas en el rostro, que se mezclaban con las aguas heladas que pasaban por delante de mí. En algún lugar ese río se junta con otro, después con 
otro, hasta que —lejos de mis ojos y de mi corazón— todas esas aguas se confunden con el mar. 
Que mis lágrimas corran así bien  lejos, para que mi amor nunca sepa 
que un día lloré por él. Que mis lágrimas  corran bien lejos, así olvidaré el río 
Piedra, el monasterio, la iglesia en los Pirineos, la bruma, los caminos que recorrimos juntos. 
Olvidaré los caminos, las montañas y los campos de mis sueños, sueños 
que eran míos y que yo no conocía. 
Me acuerdo de mi instante mágico, de aquel momento en el que un «sí» 
o un «no» puede cambiar toda nuestra existencia. Parece que no sucedió hace 
tanto tiempo y, sin embargo, hace  apenas una semana que reencontré a mi 
amado y lo perdí. 
A orillas del río Piedra escribí esta historia. Las manos se me helaban, 
las piernas se me entumecían a causa del frío y de la postura, y tenía que descansar continuamente. 
— Procura vivir. Deja los recuerdos para los viejos —decía él. 
Quizá el amor nos hace envejecer antes de tiempo, y nos vuelve más jó-
venes cuando pasa la juventud. Pero ¿cómo no recordar aquellos momentos? 
Por eso escribía, para transformar la tristeza en nostalgia, la soledad en recuerdos. Para que, cuando acabara de contarme a mí misma esta historia, pudiese jugar en el Piedra; eso me había  dicho la mujer que me acogió. Así —
recordando las palabras de una santa— las aguas apagarían lo que el fuego 
escribió. 
Todas las historias de amor son iguales.

1 comentario:

  1. Me acuerdo de mi instante mágico, de aquel momento en el que un «sí»
    o un «no» puede cambiar toda nuestra existencia


    diooos me encanta tiiiiaaa! a ver pero este libro esta narrado por una chica? si es asi me lo tienes que dejar jaja te quiero!

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